viernes, 21 de septiembre de 2018

Y entonces el joven Mike subió al escenario del Hyde Park



Y sí, más o menos aquí lo cuento; mis años de gran empatía con los Stones coinciden con la incorporación de aquel magistral violero de tan solo veinte años que brillaba en los escenarios, como podemos sentirlo en los siguientes videos (es un tanto duro escucharlo a Jagger cantando en vivo pero, seamos piadosos, todo sea por la causa).

Y entonces digo que cuando Mick decidió partir y los Stones lanzaron "Black and Blue", entraron en el freezer para mí. Pues como todo es cuestión de gustos, se imaginan que enchufarle al rock and roll el reggae y el funk juntos, fue para el mío, lapidario.
Todo lo contrario de lo que sucediera antes de la época genial cuando "Their satanic majesties request" los sintonizaban de lleno con la querida psicodelia que sin embargo los fans Stones rechazaran en general y que el propio Richards negara a posteriori como hecho equívoco.

La cuestión es que para Keith, lo que estremecía de Taylor en los escenarios se apagaba en los estudios. Y para Taylor en cambio, su desgano por contribuir iba de la mano de la negativa del dúo compositor firmante de incluirlo en los créditos y más aún, de trazar un horizonte en determinado momento, que él no sentiría.

Como sea, todo se apagó en el '74 en cuanto a la ausencia de creatividad, aunque más luego volvería porque hay que decir que el famoso dúo compositor Stone ha tenido inspiración a lo largo de los años, aunque por tramos.

Pero el joven Mick prosiguió apegado al más puro rock and roll lindante con el rhythm and blues y la gran banda de Londres, anduvo entonces rodando en busca de nuevas identidades que gozarían de buenos momentos a futuro toda vez que emparentaran su sonido con... aquella, su época dorada, claro. El resto es olvidable.